martes, 27 de enero de 2015

Vuela su presencia

"Esos ojos penetraron mi pecho y se quedaron ahí.
Permanecieron quietos en el intento.
Y fluían las letras del imapaciente dolor. 
Y las musas de los muros se consumieron sin pudor.  
Y se fueron los años que vienen con penas. 
Y milagros de otros labios abrieron más puertas. 
Mas la noche insegura vino a traerte. Así como te encontré, 
feliz y deshecho, todo a la vez. 
A las lágrimas las guardé y a tu cuerpo curé.  
Pero no advertí, mi amor,     
el comportamiento errático de la miseria compartida. 
Pues en mi dejaste pena y te fuiste con toda mi alegría."
Carolina Franco

miércoles, 24 de diciembre de 2014

En tu nombre

"Veo tu forma entre lúcida y borrosa, 
estoy tan extasiada de ti. 
Me lamento que me dejaras partir. 
Hoy absorbo tu esencia 
como humo de cigarrillo. 
En nombre de tu alma me hago feliz.
La noche nos incendia 
nos comemos lento, 
cuerpo a cuerpo.
Despacio por los lugares 
donde otras incendiaron ´
yo te voy quemando en placer 
y te deshago en sentimientos. 
Cuántas noches perdimos 
por mi estúpido ego. 
Y todas las mañanas que nos quedan. 
Y en el pueblo del recelo 
se quedarán aquellos otros sentimientos.
Cuando somos uno 
yo le juro que hay magia en el encuentro. 
Cómo calmar al cuerpo que me pide más, 
y cómo acallar al corazón 
si se quiere enamorar."
Carolina Franco

domingo, 21 de diciembre de 2014

El triste final

"Supuso el ingenuo que morir sería seguro 
y descubrió para su espanto 
que no hay ni Cielos ni temerosos Infiernos. 

Supuso que con todo y más 
que acabaría no solo de soñar 
sino de esperar.

Supuso que sería el toque final 
y una última mirada fría no lo hizo pensar.
Supuso sería un paso más cerca del final.

Supuso el ingenuo que sería espectral 
que volvería sobre su alma 
para vernos a todos marchar.

Supuso que una cuerda le devolvería alegría.
Supuso que se terminaría 
y de nuevo empezaría.

Mas que triste fue ver una estúpida ironía.
Que ingrato fue pensar 
que al morir su cuerpo su alma quedaría.
Que desesperante fue ver
como se consumía la carne, 
como se desvanecía.
Como quedaba sin escapatoria.
Que triste la verdad, el morir y nada más."
Carolina Franco

sábado, 20 de diciembre de 2014

A solas

"Huele a pasto recién cortado.
Hay aroma a lluvia golpeando la tierra.
El humo espeso de la cocina grita pasión.
Se me hinchan los ojos mientras lloro en perdón.
Huele a narcótica miseria andante.
Hay aroma a sangre burbujeante.
El grito de mis labios golpeando el suelo desgastado.
Hay sensación a miseria mezclado con amor.
Mientras mis manos ingratas se unen en rezo.
Me arrodillo en la desolada habitación,
donde imploro casi a gritos tu perdón.

Espero sentado al otro lado,
del pozo recién cavado.
Húmeda la tierra.
Espesa está la niebla.
Me inclino con gracia sobre tu cuerpo.
Recuerdo tus últimas palabras,
y deslizo tu peso.
Un sonido sordo.
Y unas cuantas palabras
mientras entierro lo poco que queda de tu recuerdo.

A solas lavo mis pecados.
Despacio quito cada mancha.
Entre las mentiras y los secretos
pido perdón otra vez al cielo.
Y espero que Dios perdone
las siete puñaladas que te dí por la espalda."

Carolina Franco

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Freno

"Escuchan mis palabras como si fuera profeta de la enseñanza
y explotan mis palabras en una hoja maltrecha.
Despedazando tus entrañas llenas de malicia.
Recuerdo que dijimos hablarlo ‘no está tan mal’
 y entramos despacio al remolino de sábanas y ropas tiradas.
Como en un cuento de desprecio devoré tu alma
así como devoraste mi cuerpo.
Y gemías en mi oído con tus labios al olvido.
Y en ese momento no hubieron más palabras
ni perdones ni remordimientos
y cómo sentimos nuestros cuerpos.
Esperaba que tus dientes atajaran el dolor
y partieran en dos el desencuentro.
Como torbellino en silencio.
Dos explosiones y un solo encuentro.
Enredados.  Escapados.
Probamos y perdimos
y en un ataque pasajero pedí al cielo
que se llenara mi pecho.
Quería ser perdonado el encuentro.
En escases de sentimientos, furia y recelos.
Nos comimos el alma, nos besamos el cuerpo.
 ¿No escucharon acaso los ángeles
nuestros gritos de desafuero?
Será el perdón divino el recelo más efímero.
Pues nuestras camas ya son compartidas.
Y centrados en nosotros el egoísmo pudo más.
Y que ganas de estallar en tu cuerpo me dan.
Qué ganas nada más.
Qué pena la verdad;
ser esclavos de esto que no es nada pero es todo sin más.
Y ser partícipes de desencuentros en pechos opuestos.
Devórame el alma
que detesto quedarme con las ganas.
Aunque sea solo un juego no me abandones por despecho.
Dame más de la magia atrevida, de esa que llevas escondida.
Y se mueve a favor de mi cuerpo
y desata todo lo que llevo dentro.
Y me retuerce con la mirada y en placer me quedo toda.
Y devuelvo sus caricias para poder escapar
sin saber si terminar es lo mejor o mejor será parar.
Y quién sabe si el futuro decidirá,
o el pasado mezquino nos querrá destripar."

Carolina Franco

sábado, 25 de octubre de 2014

Cosas del corazón

"Se sentía como calor en medio del invierno 
mientras nuestros corazones eran mentirosos. 
Sentíamos como si el cielo descendiera a nuestros pies. 

Y maté tu recuerdo para poder creer 
y maté éste amor para poder renacer. 
Y como casi nunca te recuerdo 
me veo envuelto en desengaño. 
Y como casi siempre te deseo 
me envuelvo en otros brazos. 

Para sentirte cerca conjuré el hechizo 
que hizo menos gracia al infierno que al cielo. 
Y para quedarme con tu cuerpo 
sostuve una flecha en mi alma sin pena. 

Y destrocé las paredes que dejaste en pie. 
Y tiré tus recuerdos y los estuve barriendo. 
Y me entristecí de nuevo y apagué las luces 
aunque estuviera despierto. 

Todo me recuerda y todo me hace olvidar. 

Y en el frío mi compañía se hace irregular. 
Y sufro y lloro y después me arrastro a carcajadas. 
Porque el amor aparece y desaparece 
dependiendo de nada y sostenido en todo. 

Porque mi pena se queda 
y soy yo quién se hace el café. 
Las noches a veces son mágicas
y las mañanas penosas. 

Aunque te extraño te voy a perder. 
Y aunque ya no te amo algún día te puedo querer."

Carolina Franco

sábado, 18 de octubre de 2014

Te olvidaste de leer

"Estaba esperando que me cayera alguna señal, 
algo que me dijera que estabas cerca. 

Me senté con un lápiz sin papel, 
entonces recordé como algo mágico 
tus ojos cristal. 

Me inundó tu mirada
te supe amar.
Me pensé especial y solo esperé. 
Sentada, esperé. 
Te esperé tanto. 

Tanto espacio. 
Tanto tiempo. 
Y yo solo me senté a esperar 
algo que jamás volvió. 

Sentí como se clavaban tus manos en mi corazón, 
hacías eso que no sé que fue. 
Pero supongo fue mi culpa. 
Hacerte sentir nada especial. 
Algo poco singular. 
Eso debió ser. 
Porque casi un año te esperé. 

Sentada. 
Amarrada a un recuerdo. 
Esperando. 

Como hoy pero menos que ayer, 
y tal vez más que mañana. 

O será que no se leer tu invisible señal. 
Tu alma curada me vino a buscar. 
Y ese aroma a decepción. 
Tu ser. Toda. 
Me sumerge en placer. 

Saberte pensando en mí me da ese poder."
Carolina Franco